Todo especialista de comunicación siempre tiene presente que la comunicación es la base de todos los procesos de una organización. Es decir, si el proceso de comunicación no es óptimo y eficiente, nada lo es. Ya sea de manera interna o externa, la comunicación debe ser gestionada para contribuir al logro de los objetivos organizacionales, centrando, para ello, su especial atención en el capital humano.

¿De qué hablamos con comunicación interna?

En el libro Comunicación Interna: claves para una gestión exitosa, Brandolini y González, indican que la comunicación interna puede ser considerada como una “herramienta de gestión, como técnica o como medio para alcanzar un fin, en el cual la prioridad es buscar la eficacia en la recepción y comprensión del mensaje”. Aquí podemos resaltar la última parte: el mensaje. ¿Cuál es ese valor que se quiere transmitir y que permitirá que todos los trabajadores lo interioricen? Con el mensaje no debe entenderse simplemente un conjunto de palabras.

No sirve de nada decir que una institución es la mejor sino hace nada para demostrarlo. El verdadero mensaje se traduce en mejores oportunidades de desarrollo, flexibilidad y beneficios laborales que contribuirán a la mejora del clima laboral. Si los trabajadores sienten que reciben más de lo que dan, buscarán retribuir ello, lo que motivará su permanencia en la institución y disminuirá la rotación laboral, que implica una pérdida económica para la empresa.

Instituciones privadas y públicas

En las instituciones privadas, sobre todo en aquellas que cuentan con un gran número de trabajadores, los directivos han notado que una buena comunicación interna está ligada al aumento en las cuotas de rentabilidad. Es decir, trabajadores mejor comunicados y más motivados son trabajadores que más contribuyen con sus actividades a aumentar las ganancias de la organización. Ello es debido a que han alineado sus objetivos profesionales a los de la institución, y dan lo mejor de sí no porque se les obliga sino porque les nace hacerlo.

Pero, ¿por qué es difícil que todas las empresas logren esto? Una respuesta sería que muchos directivos ven a los trabajadores como cifras, simples números dentro de todo su organigrama; y, al no contar con un responsable de comunicación, se hace imposible notar la relevancia de su capital humano. A diferencia de los directivos, los especialistas encargados de la comunicación interna no ven a los trabajadores como cifras, sino como personas. Es por ello necesario contar con un especialista de comunicación que tome con prioridad el proceso interno desde un punto de vista estratégico.

El panorama en el sector público

Los mayores resultados en comunicación interna se han logrado en el sector privado, pero también es necesario alcanzarlos en las instituciones públicas. Sin embargo, existen factores que dificultan la gestión en las instituciones de este tipo, como los que indica Canel en su libro Comunicación de las instituciones públicas: la duración del mandato de quienes lideran (generalmente en las entidades públicas son más cortas), la selección del personal (conviven nombramientos de confianza con funcionarios), los condicionantes legales (regulada de manera más estricta) y los públicos (mucho más extensos que las instituciones privadas).  Todos estos factores generan dificultan para el manejo de la comunicación al interior de la organización.

Ante ello, lo ideal es establecer mecanismos formales que permitan sentar las bases para la gestión de la comunicación en el sector público. Es decir, trabajar un plan a largo plazo que no se vea influido por las decisiones de quienes estén a cargo en un determinado momento.

En el 2017, SERVIR lanzó una Guía para la gestión de la Comunicación Interna, que resaltó la importancia de contar con un Plan de Comunicación Interna. De esta manera, el Estado por primera vez centró su atención en este aspecto, lo cual ha permitido que las instituciones públicas puedan adecuarlo a su plan de trabajo y logren delegar a un encargado del manejo de este proceso. Ello es un avance importantísimo. Entre los canales de comunicación que se indican se encuentran: el correo electrónico, intranet, mural interno, reuniones, revistas o boletines, buzón de sugerencias, entre otros; y dependerá de cada institución seleccionar los que se adecúen mejor a su entorno.

El camino es largo y dificultoso, pero con profesionales capaces y estratégicos se seguirán logrando importantes avances. Así, no hay que olvidar que todas las acciones deben estar enfocadas al motor de las instituciones: el trabajador. Su participación activa en el proceso permitirá saber lo que piensa de su entorno laboral y, a partir de ello, se plantearán las acciones necesarias para mejorar el proceso de comunicación. Ya sea a través del intranet, reuniones o revistas, se debe apuntar al involucramiento del trabajador, que es la primera cara de la organización y su principal público. Para lograr ese objetivo, la comunicación interna toma un papel determinante en la gestión de la institución, y marca el futuro de las organizaciones modernas y efectivas pero, sobre todo, humanas.

Autor: Jordani Vidarte Rojas
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